“Los hombres son dueños de su propio destino. Siempre pueden cometer los mismos errores. Siempre pueden huir de todo lo que desean y que la vida, generosamente coloca ante ellos. O pueden entregarse a la Providencia Divina, tomados de la mano de Dios, y luchar por sus sueños, aceptando que ellos siempre llegan en la hora adecuada”